Hoy ha sido noticia que España es uno de los países dónde más rápido se accede a los medicamentos contra el cáncer. Y eso siempre es un motivo de alegría ya que habla de las bondades de nuestro Sistema Nacional de Salud en la incorporación de la I+D+i en ciencias de la salud.
En otra de las entradas comentábamos la necesidad de invertir en la innovación y en las precauciones de la medicalización de la investigación y la innovación en las ciencias de la salud. Pero este campo está claro que no es un ejemplo de ello. Los gobiernos de cualquier nivel tienen claro que una de las líneas prioritarias de investigación, innovación y desarrollo es el tratamiento del cáncer. Los datos en cuanto a la frecuencia de la enfermedad y el impacto que tiene sobre los años de vida potenciales perdidos está claro que ponen al cáncer en un problema de salud de gran magnitud.
Esto lo han vito claro no solamente los gobiernos de los diferentes países, sino la industria farmacéutica que ha priorizado claramente por la I+D+i en este ámbito. Pero además la financiación de una investigación básica puntera en determinados centros de investigación de diferentes países han hecho que se apliquen técnicas de la denominada Medicina Individualizada al avance en los tratamientos del cáncer. Esto ha permitido que no solamente podamos tratar los diferentes tipos de cáncer, sino que además seamos capaces en muchos de ellos de no solamente la enfermedad sino al paciente y la sensibilidad a los diferentes tratamientos que tiene el tumor que padece. Esto ha permitido avances muy importantes.
En la misma noticia se proponen una serie de mejoras necesarias, la primera de ellas es la financiación para realizar investigación clínica independiente, la segunda el potenciar la investigación traslacional, la tercera la existencia de centros de excelencia para la investigación, entre otras. Es sin duda necesario trabajar en estas líneas para hacer avanzar los tratamientos para esta enfermedad. Pero sin duda alguna debemos seguir haciendo real esta noticia y seguir siendo un país que incorpora los avances en las ciencias de la salud a la práctica del día a día. Con toda la seguridad que sea necesaria. Es importante señalar que en el Sistema Nacional de Salud la incorporación de los avances en las ciencias de la salud y en este caso concreto el acceso a los medicamentos contra el cáncer está basado en la universalidad, esa es una política social de muchísima importancia.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Foro de reflexión sobre la Salud y la Sanidad, donde los ciudadanos pueden expresar sus reflexiones sobre estos conceptos.
lunes, 15 de septiembre de 2008
jueves, 11 de septiembre de 2008
Cambio sociológico en la formación sanitaria especializada
Creo que se está dando una nueva situación sociológica de trascendencia en el Sistema Sanitario español en el sistema de formación sanitaria especializada. Situación a la que se ha llegado tras una serie de circunstancias que se han dado en un momento dado.
Sin embargo, la calidad de la formación sanitaria especializada no se está mermando y eso es muy importante para el Sistema Nacional de Salud y todo el Sistema Sanitario español. El trabajo de todos los médicos y enfermeras de forma especial, y el papel de colaboradores de muchos profesionales de los servicios de salud de las diferentes Comunidades Autónomas, su dedicación ha hecho que la calidad siga estando preservada ante situaciones de cambio como la que estamos viviendo en el sistema de formación especializada en ciencias de la salud.
No hace muchos años que un alumno cuando entraba en cualquier Facultad de Medicina podía acabar, tras licenciarse, en dos vías, una dedicada a la asistencia sanitaria (siempre la mayoritaria) y otra investigadora y docente dentro de la Universidad española. Hoy la segunda vía es excepcional, marginal. La inmensa mayoría de los estudiantes que finalizan los estudios de Medicina acaban en la formación sanitaria especializada tras examinarse del examen MIR.
Hace unos años también existían muchas dificultades para pasar el examen MIR que llevase a un Médico a especializarse. De unos años acá lo complicado es no pasar el examen MIR. Por lo cual todo Médico puede acceder de forma sencilla a la especialidad, otra cuestión es si se accede a la verdaderamente deseada por el Médico.
Pero además por la necesidad de especialistas médicos, los especialistas en formación tienen muchas facilidades en ser contratados por cualquiera de los servicios regionales de salud una vez finalizada la especialidad. Son contadas las especialidades médicas que tienen paro hoy en día.
Toda esta situación, lleva a un nuevo escenario en la formación sanitaria especializada en ciencias de la salud. Un escenario donde las Comisiones Nacionales de las Especialidades Médicas deben identificar y adaptarse a ella, más allá de la modificación de los programas nacionales de las especialidades, insistir en las herramientas de evaluación, herramientas para velar por la calidad de la formación y de favorecer la relación tutor-residentes. Los servicios regionales de salud también y por supuesto el Ministerio de Sanidad y Consumo.
No es malo el cambio, ha supuesto que la formación sanitaria especializada sea más accesible y eso en principio se me antoja bueno. Pero sin el aliciente por parte del médico en formación de "luchar" por una plaza de formación de especialista y luego un puesto de trabajo, corremos el riesgo de relajarnos en la autoformación y el esfuerzo. Eso debe rescatarse a través de evaluación continua y de control de calidad.
Tenemos un gran sistema de formación sanitaria especializada, trabajemos para mantenerlo y mejorarlo.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Sin embargo, la calidad de la formación sanitaria especializada no se está mermando y eso es muy importante para el Sistema Nacional de Salud y todo el Sistema Sanitario español. El trabajo de todos los médicos y enfermeras de forma especial, y el papel de colaboradores de muchos profesionales de los servicios de salud de las diferentes Comunidades Autónomas, su dedicación ha hecho que la calidad siga estando preservada ante situaciones de cambio como la que estamos viviendo en el sistema de formación especializada en ciencias de la salud.
No hace muchos años que un alumno cuando entraba en cualquier Facultad de Medicina podía acabar, tras licenciarse, en dos vías, una dedicada a la asistencia sanitaria (siempre la mayoritaria) y otra investigadora y docente dentro de la Universidad española. Hoy la segunda vía es excepcional, marginal. La inmensa mayoría de los estudiantes que finalizan los estudios de Medicina acaban en la formación sanitaria especializada tras examinarse del examen MIR.
Hace unos años también existían muchas dificultades para pasar el examen MIR que llevase a un Médico a especializarse. De unos años acá lo complicado es no pasar el examen MIR. Por lo cual todo Médico puede acceder de forma sencilla a la especialidad, otra cuestión es si se accede a la verdaderamente deseada por el Médico.
Pero además por la necesidad de especialistas médicos, los especialistas en formación tienen muchas facilidades en ser contratados por cualquiera de los servicios regionales de salud una vez finalizada la especialidad. Son contadas las especialidades médicas que tienen paro hoy en día.
Toda esta situación, lleva a un nuevo escenario en la formación sanitaria especializada en ciencias de la salud. Un escenario donde las Comisiones Nacionales de las Especialidades Médicas deben identificar y adaptarse a ella, más allá de la modificación de los programas nacionales de las especialidades, insistir en las herramientas de evaluación, herramientas para velar por la calidad de la formación y de favorecer la relación tutor-residentes. Los servicios regionales de salud también y por supuesto el Ministerio de Sanidad y Consumo.
No es malo el cambio, ha supuesto que la formación sanitaria especializada sea más accesible y eso en principio se me antoja bueno. Pero sin el aliciente por parte del médico en formación de "luchar" por una plaza de formación de especialista y luego un puesto de trabajo, corremos el riesgo de relajarnos en la autoformación y el esfuerzo. Eso debe rescatarse a través de evaluación continua y de control de calidad.
Tenemos un gran sistema de formación sanitaria especializada, trabajemos para mantenerlo y mejorarlo.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
martes, 9 de septiembre de 2008
La ética y la necesidad de médicos
Ha sido, y está siendo el debate sobre la necesidad de médicos en el Sistema Nacional de Salud español. Aun lo será durante algunos años. España tiene un gran sistema de formación de médicos en cualquiera de sus etapas, pero es especialmente bueno el sistema de especialización basado en el MIR (Médico Interno Residente).
Pero de unos años a esta parte se ha producido de forma necesaria una disminución en los Licenciados o Graduados en medicina que salen de las Facultades de Medicina. Número que desde hace algunos años es inferior a las plazas para formación sanitaria especializada que se convoca en España, esto lleva a que existan más plazas para realizar la especialidad que licenciados en medicina terminan. Y ya llevamos tres años al menos que están quedando plazas de formación especializada vacantes. Puede parecer impensable en un país que necesita médicos, pero esa es la realidad. Y esto es así porque la oferta y la demanda de médicos está sujeta a variables que tienen influencia a corto, medio y largo plazo.
Estamos en los años posteriores a la descentralización completa de las transferencias en materia sanitaria y esto ha llevado a que 10 Comunidades Autónomas hayan realizado en los pasados 5 años más inversión que en mucho tiempo. Esta inversión se ha realizado con la sana intención política de dotar a las diferentes Comunidades Autónomas de Servicios Regionales de Salud que den respuestas a las necesidades de profesionales. Esto ha coincidido con lo explicado en el párrafo anterior. Ese incremento importante de necesidades de médicos y la disminución en la formación es la que ha dado lugar como causas más importantes a la necesidad de médicos del momento actual.
Pero lo cierto es que además necesitamos médicos de determinadas especialidades, no de todas y en determinados centros sanitarios, no en todos. Por tanto, se pueden adoptar medidas para paliar el déficit de médicos, pero las soluciones son a medio plazo.
Además estamos en un Sistema Nacional de Salud de carácter universal y gratuito en la prestación de servicios, con un incremento de la demanda de atención sanitaria muy grande. Hemos medicalizado muchos actos, más de lo deseable. Tanto que ahora estamos más preocupados por la seguridad clínica ante esas actuaciones que podrían evitarse, pero que ante la medicalización de la sociedad se realizan.
Esto nos lleva a necesitar cada vez más médicos, en una espiral que es conveniente racionalizar. Ya que decisiones en este sentido influyen sobre el resto de las políticas que influyen también en la sociedad.
Desde un tiempo a esta parte, se ha propuesto la solución de ir a buscar médicos a otros países, generalmente con un nivel de desarrollo inferior al nuestro. Si esta tendencia se generaliza debemos también pensar en el detrimento de "especialistas" que estamos provocando los países desarrollados con respecto a los que están en vía de desarrollo. Y es ahí donde se hace necesario una mirada desde la ética, donde se deben extremar las medidas de gestión de los recursos humanos en todo el Sistema Nacional de Salud de los países desarrollados. Y educar a la población para hacer un uso razonable de los servicios sanitarios, eso nos daría las necesidades más reales de médicos. Pero además debemos realizar un gran esfuerzo en todo el país por tener un verdadero registro de profesionales que nos permita disponer de una herramienta de planificación y de distribución de recursos.
Entonces estaremos más seguros de las necesidades y podremos racionalizar nuestras necesidades y de recurrir a recursos humanos de otros países la mayoría en países en vías de desarrollo influirá lo menos posible en generar un impacto menor en la falta de médicos en países cuyos indicadores de salud son bastante peores que los nuestros.
Esto no es negarse a un mundo globalizado (no se le pueden poner puertas al campo), tampoco es renunciar a la movilidad de médicos de unos países a otros, pero si es actuar con elementos de planificación y de gestión adecuados. Pero además basando nuestras decisiones en la ética.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Pero de unos años a esta parte se ha producido de forma necesaria una disminución en los Licenciados o Graduados en medicina que salen de las Facultades de Medicina. Número que desde hace algunos años es inferior a las plazas para formación sanitaria especializada que se convoca en España, esto lleva a que existan más plazas para realizar la especialidad que licenciados en medicina terminan. Y ya llevamos tres años al menos que están quedando plazas de formación especializada vacantes. Puede parecer impensable en un país que necesita médicos, pero esa es la realidad. Y esto es así porque la oferta y la demanda de médicos está sujeta a variables que tienen influencia a corto, medio y largo plazo.
Estamos en los años posteriores a la descentralización completa de las transferencias en materia sanitaria y esto ha llevado a que 10 Comunidades Autónomas hayan realizado en los pasados 5 años más inversión que en mucho tiempo. Esta inversión se ha realizado con la sana intención política de dotar a las diferentes Comunidades Autónomas de Servicios Regionales de Salud que den respuestas a las necesidades de profesionales. Esto ha coincidido con lo explicado en el párrafo anterior. Ese incremento importante de necesidades de médicos y la disminución en la formación es la que ha dado lugar como causas más importantes a la necesidad de médicos del momento actual.
Pero lo cierto es que además necesitamos médicos de determinadas especialidades, no de todas y en determinados centros sanitarios, no en todos. Por tanto, se pueden adoptar medidas para paliar el déficit de médicos, pero las soluciones son a medio plazo.
Además estamos en un Sistema Nacional de Salud de carácter universal y gratuito en la prestación de servicios, con un incremento de la demanda de atención sanitaria muy grande. Hemos medicalizado muchos actos, más de lo deseable. Tanto que ahora estamos más preocupados por la seguridad clínica ante esas actuaciones que podrían evitarse, pero que ante la medicalización de la sociedad se realizan.
Esto nos lleva a necesitar cada vez más médicos, en una espiral que es conveniente racionalizar. Ya que decisiones en este sentido influyen sobre el resto de las políticas que influyen también en la sociedad.
Desde un tiempo a esta parte, se ha propuesto la solución de ir a buscar médicos a otros países, generalmente con un nivel de desarrollo inferior al nuestro. Si esta tendencia se generaliza debemos también pensar en el detrimento de "especialistas" que estamos provocando los países desarrollados con respecto a los que están en vía de desarrollo. Y es ahí donde se hace necesario una mirada desde la ética, donde se deben extremar las medidas de gestión de los recursos humanos en todo el Sistema Nacional de Salud de los países desarrollados. Y educar a la población para hacer un uso razonable de los servicios sanitarios, eso nos daría las necesidades más reales de médicos. Pero además debemos realizar un gran esfuerzo en todo el país por tener un verdadero registro de profesionales que nos permita disponer de una herramienta de planificación y de distribución de recursos.
Entonces estaremos más seguros de las necesidades y podremos racionalizar nuestras necesidades y de recurrir a recursos humanos de otros países la mayoría en países en vías de desarrollo influirá lo menos posible en generar un impacto menor en la falta de médicos en países cuyos indicadores de salud son bastante peores que los nuestros.
Esto no es negarse a un mundo globalizado (no se le pueden poner puertas al campo), tampoco es renunciar a la movilidad de médicos de unos países a otros, pero si es actuar con elementos de planificación y de gestión adecuados. Pero además basando nuestras decisiones en la ética.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
lunes, 8 de septiembre de 2008
Una entrevista con repercusión

Desde que el sábado en el diario El País se publicara la entrevista al Ministro de Sanidad y Consumo no han dejado de aparecer valoraciones en los medios de comunicación en general. Pero antes de abrir el debate sobre las cuestiones planteadas, una grupo ha comenzado con dos cantinelas, la primera de ellas es que se rompe España. Parece que en este país o se opina como ellos y se actúa en consecuencia o cualquier iniciativa que haya que debatir y en principio no cuadra con su forma de pensar rompe nuestro país. La segunda es que el Ministro y el Gobierno de España es que desean distraer a los españoles de lo verdaderamente importante que es la situación de dificultad económica que se vive en el mundo. Deben pensar que los españoles solamente podemos abrir un debate a la vez, y gracias a ellos nos mantienen la atención, ya que de lo contrario nos distraen. El Ministro planteaba temas que hay que debatir desde la seriedad, desde el respeto a todas las sensibilidades y realizar un análisis de la ética.
Eso no es incompatible con seguir pendiente de nuestra vida, nuestra situación económica y nuestras preocupaciones. Por cierto, una parte de la población española tiene como problemas más importantes las situaciones a las que hacía referencia el Ministro de Sanidad y Consumo. Es probable que deban preguntar a esos que afirman que se rompe España con estos debates o que nos distraemos ¿cuándo les toca a ellos y sus problemas?
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Eso no es incompatible con seguir pendiente de nuestra vida, nuestra situación económica y nuestras preocupaciones. Por cierto, una parte de la población española tiene como problemas más importantes las situaciones a las que hacía referencia el Ministro de Sanidad y Consumo. Es probable que deban preguntar a esos que afirman que se rompe España con estos debates o que nos distraemos ¿cuándo les toca a ellos y sus problemas?
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
domingo, 7 de septiembre de 2008
Muerte digna
No sólo es necesaria la muerte digna, es necesario vivir la enfermedad de la forma más digna que se pueda. Dentro de esa dignidad se entremezclan una serie de condiciones que hacen sin duda que sea necesario involucrar a toda la sociedad y las diferentes sensibilidades.
Creo que somos todos los que queremos una vivencias de las enfermedades digna y, por supuesto, una muerte digna. En esto se mezclan mis conocimientos, mi información, mi cultura, mi sistema de creencias, mi sensibilidad, mi entorno, los mios, el control de mis síntomas, la deformidad que me provoque la enfermedad, la situación de dependencia que me genere, el poder decircir basado en todo lo anterior y el trato de mis médicos, enfermeras, cuidadores profesionales o informales.
Con toda esta constelación de determinantes para que viva la enfermedad y la muerte con dignidad no es fácil que se haga una conjunción adecudada de todos ellos para que mi vivencia como persona sea esa dignidad.
Para los profesionales que nos atienden es importante explorar nuestra sensibilidad, nuestro sistema de creencias, nuestros valores culturales, la situación de nuestra familia y la aceptación a los tratamientos.
Pero también la información cómo y cuánta dar, cual es el progreso de la proporción de información, cómo involucrarme en la toma de decisiones, ser autónomo en mis decisiones, permitirme elegir dentro de lo legal qué quiero o puedo hacer por mi enfermedad, ante varias alternativas cúal voy a elegir.
Cúal es el valor para mi de un día más de vida, que supone eso para mi y para mi familia, cómo se puede tener eso en cuenta para la aplicación de nuevos medicamentos, o medicamentos de uso compasivo...
Con todas estas circunstancias, las normas sirven para asegurar derechos, todo lo que podamos hacer a través de ellas hagamosló, pero lo verdaderamente importante es la implicación de profesionales y de la sociedad y eso es formación, información y cultura.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
Creo que somos todos los que queremos una vivencias de las enfermedades digna y, por supuesto, una muerte digna. En esto se mezclan mis conocimientos, mi información, mi cultura, mi sistema de creencias, mi sensibilidad, mi entorno, los mios, el control de mis síntomas, la deformidad que me provoque la enfermedad, la situación de dependencia que me genere, el poder decircir basado en todo lo anterior y el trato de mis médicos, enfermeras, cuidadores profesionales o informales.
Con toda esta constelación de determinantes para que viva la enfermedad y la muerte con dignidad no es fácil que se haga una conjunción adecudada de todos ellos para que mi vivencia como persona sea esa dignidad.
Para los profesionales que nos atienden es importante explorar nuestra sensibilidad, nuestro sistema de creencias, nuestros valores culturales, la situación de nuestra familia y la aceptación a los tratamientos.
Pero también la información cómo y cuánta dar, cual es el progreso de la proporción de información, cómo involucrarme en la toma de decisiones, ser autónomo en mis decisiones, permitirme elegir dentro de lo legal qué quiero o puedo hacer por mi enfermedad, ante varias alternativas cúal voy a elegir.
Cúal es el valor para mi de un día más de vida, que supone eso para mi y para mi familia, cómo se puede tener eso en cuenta para la aplicación de nuevos medicamentos, o medicamentos de uso compasivo...
Con todas estas circunstancias, las normas sirven para asegurar derechos, todo lo que podamos hacer a través de ellas hagamosló, pero lo verdaderamente importante es la implicación de profesionales y de la sociedad y eso es formación, información y cultura.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
lunes, 1 de septiembre de 2008
¿Innovador en sanidad o emprendedor social?
Uno de los campos en los que más se innova es en todo el ámbito de las Ciencias de la Salud y más concretamente en la medicina. Dentro de estas innovaciones, es dentro de los fármacos donde más innovaciones se producen. Pero hay que hablar de innovaciones entrecomilladas. Ya que de la inversión que se hace principalmente por la industria farmacéutica en la innovación, solamente un porcentaje muy bajo acaba siendo de verdad un producto innovador, la inmensa mayoría solamente aportan unos pocos beneficios muy colaterales en el tratamiento de los problemas de salud. Pero mi intención no es hacer una crítica en este sentido, se entiende que de todos los fondos destinados a la investigación, solamente una parte de ellos de lugar a una serie de innovaciones reales.
No obstante, si me gustaría reflexionar sobre lo que yo denomino "innovación teledirigida" esto se refiere a producir innovación en terrenos que no son prioridad dentro de las ciencias de la salud para los ciudadanos, pero que tras obtener resultados en la investigación, el promotor o promotores se dedican a hacer una verdadera campaña de marquetin para hacer esa innovación prioritaria para la población. Es decir a través de las técnicas de mercado, hacemos de, por ejemplo, una etapa de nuestra vida que la población lo convierta en un problema de salud y a continuación se propongan un medicamento o cualquier otra técnica para su tratamiento.
Esta "innovación teledirigida" en realidad no era prioritaria, pero nuestra sociedad es tremendamente sugestionable y es muy sensible a convertir cualquier estado en enfermedad por muy normal que sea. Es fácil medicalizar las situaciones normales de nuestra vida, nuestras etapas de ciclo vital por las que atravesamos. Hemos convertido a la vejez en un problema de salud, al embarazo vamos en el camino de hacerlo, la menopausia la hemos medicalizado y así podríamos seguir. Eso no significa que esas etapas no presenten más riesgos para la salud y haya que realizar más controles sanitarios, pero no son enfermedades en si mismas.
Esto es tremendamente perverso, ya que los escasos fondos tanto públicos como privados pueden verse desviados en determinadas circunstancias en la financiación de proyectos que conduzcan a estas "innovaciones teledirigidas". Con el detrimento de la financiación de la verdadera innovación.
Ante esta situación y zozobra cobra cada vez más protagonismo el concepto de emprendeduría social, como esa innovación, creación y aplicación a la sociedad de soluciones a los problemas reales de la sociedad. Esa música me gusta y prefiero a los emprendedores sociales más que a los innovadores en sanidad.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
No obstante, si me gustaría reflexionar sobre lo que yo denomino "innovación teledirigida" esto se refiere a producir innovación en terrenos que no son prioridad dentro de las ciencias de la salud para los ciudadanos, pero que tras obtener resultados en la investigación, el promotor o promotores se dedican a hacer una verdadera campaña de marquetin para hacer esa innovación prioritaria para la población. Es decir a través de las técnicas de mercado, hacemos de, por ejemplo, una etapa de nuestra vida que la población lo convierta en un problema de salud y a continuación se propongan un medicamento o cualquier otra técnica para su tratamiento.
Esta "innovación teledirigida" en realidad no era prioritaria, pero nuestra sociedad es tremendamente sugestionable y es muy sensible a convertir cualquier estado en enfermedad por muy normal que sea. Es fácil medicalizar las situaciones normales de nuestra vida, nuestras etapas de ciclo vital por las que atravesamos. Hemos convertido a la vejez en un problema de salud, al embarazo vamos en el camino de hacerlo, la menopausia la hemos medicalizado y así podríamos seguir. Eso no significa que esas etapas no presenten más riesgos para la salud y haya que realizar más controles sanitarios, pero no son enfermedades en si mismas.
Esto es tremendamente perverso, ya que los escasos fondos tanto públicos como privados pueden verse desviados en determinadas circunstancias en la financiación de proyectos que conduzcan a estas "innovaciones teledirigidas". Con el detrimento de la financiación de la verdadera innovación.
Ante esta situación y zozobra cobra cada vez más protagonismo el concepto de emprendeduría social, como esa innovación, creación y aplicación a la sociedad de soluciones a los problemas reales de la sociedad. Esa música me gusta y prefiero a los emprendedores sociales más que a los innovadores en sanidad.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
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viernes, 29 de agosto de 2008
Variabilidad en tiempos difíciles
De unos meses a esta parte se ha instalado en nuestro mundo algo que nos hace sospechar lo difícil de esta economía globalizada. Es cierto, que en una parte se han producido incremento en el precio del petróleo asociado con una desaceleración en el negocio inmobiliario. Esto claramente se ha hecho eco en la sociedad y se ha producido una situación clara de impresión de estar en tiempos difíciles. Como el dinero ciertamente es "cobarde" hemos instalado en nuestra psique esa precaución, bajando el consumo y de esta forma contribuyendo de forma decidida a la desaceleración económica. En fin esto nos situa en una situación nueva que requiere de ejercicios de austeridad claros y de abundar en la eficiencia de nuestras acciones profesionales como contribución a una mejora de esta situación de dificultad económica.
En el campo de la Sanidad es claro los esfuerzos, más si cabe en la sanidad pública. Se hace más necesario invertir esfuerzos en la mejora de la eficiencia y de la calidad de las acciones del Sistema Sanitario Público. Consolidar y mejorar, frente a crecer. El lema de "no hacer más, sino hacerlo mejor".
Pero para llevar a esto a la práctica se necesitan esfuerzos por todas partes, las políticas verticales tienen poco éxito, es cierto, pero marcar el rumbo y las estrategias si es necesario. Es necesario un convencimiento de políticos y directivos, convencimiento de esforzarse en consolidar servicios y mejorarlos, frente a la oferta de más y más. Un convencimiento claro, lejos de repetir la frase, creer en la política que marca la frase de "no hacer más, sino hacerlo mejor".
Este convencimiento debe traducirse en la forma de actuar de políticos y directivos, para marcar tendencias y ejemplificar a los profesionales y a los ciudadanos. Esa es la estrategia más sensata y honrada para con nuestra sociedad. Ofertar calidad frente a más cantidad.
Dentro de la calidad y la eficiencia hay un concepto clave que es la Variabilidad en la práctica clínica que influye de forma decisiva en la seguridad para los pacientes, la eficiencia y el coste de las actuaciones sanitarias, la utilización racional y razonada de los recursos sanitarios y la evidencia científica en la toma de decisiones. El estudio de la variabilidad de la práctica clínica o de la práctica médica permite conocer hasta que grado de falsedad tiene el dicho de "cada maestrillo tiene su librillo". La investigación en este terreno debe ser una prioridad para los Gobiernos, conocer los determinantes de la variabilidad permite invertir en ganar en calidad de lo que hacemos, permite gestionar de forma eficiente para invertir en otras acciones y lo más importante en la seguridad de lo que hacemos en sanidad para pacientes y profesionales.
Sin embargo es más fácil seguir invirtiendo en nuevas cosas, en ofertar nuevos servicios, es más vistoso poner en marcha más y más tecnología, es más fácil deslumbrar con lo nuevo.
Pero frente a esa facilidad se encuentra la responsabilidad social, la ética en las decisiones y eso es lo que nos debe mover a los políticos en esta fase, la consolidación y la mejora progresiva de nuestro Sistema Sanitario Público. Es posible que no sea una exigencia explícita de nuestros ciudadanos, pero es una necesidad de progreso y social. Y en esta mejora existe una palabra clave la Variabilidad de la práctica.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia
En el campo de la Sanidad es claro los esfuerzos, más si cabe en la sanidad pública. Se hace más necesario invertir esfuerzos en la mejora de la eficiencia y de la calidad de las acciones del Sistema Sanitario Público. Consolidar y mejorar, frente a crecer. El lema de "no hacer más, sino hacerlo mejor".
Pero para llevar a esto a la práctica se necesitan esfuerzos por todas partes, las políticas verticales tienen poco éxito, es cierto, pero marcar el rumbo y las estrategias si es necesario. Es necesario un convencimiento de políticos y directivos, convencimiento de esforzarse en consolidar servicios y mejorarlos, frente a la oferta de más y más. Un convencimiento claro, lejos de repetir la frase, creer en la política que marca la frase de "no hacer más, sino hacerlo mejor".
Este convencimiento debe traducirse en la forma de actuar de políticos y directivos, para marcar tendencias y ejemplificar a los profesionales y a los ciudadanos. Esa es la estrategia más sensata y honrada para con nuestra sociedad. Ofertar calidad frente a más cantidad.
Dentro de la calidad y la eficiencia hay un concepto clave que es la Variabilidad en la práctica clínica que influye de forma decisiva en la seguridad para los pacientes, la eficiencia y el coste de las actuaciones sanitarias, la utilización racional y razonada de los recursos sanitarios y la evidencia científica en la toma de decisiones. El estudio de la variabilidad de la práctica clínica o de la práctica médica permite conocer hasta que grado de falsedad tiene el dicho de "cada maestrillo tiene su librillo". La investigación en este terreno debe ser una prioridad para los Gobiernos, conocer los determinantes de la variabilidad permite invertir en ganar en calidad de lo que hacemos, permite gestionar de forma eficiente para invertir en otras acciones y lo más importante en la seguridad de lo que hacemos en sanidad para pacientes y profesionales.
Sin embargo es más fácil seguir invirtiendo en nuevas cosas, en ofertar nuevos servicios, es más vistoso poner en marcha más y más tecnología, es más fácil deslumbrar con lo nuevo.
Pero frente a esa facilidad se encuentra la responsabilidad social, la ética en las decisiones y eso es lo que nos debe mover a los políticos en esta fase, la consolidación y la mejora progresiva de nuestro Sistema Sanitario Público. Es posible que no sea una exigencia explícita de nuestros ciudadanos, pero es una necesidad de progreso y social. Y en esta mejora existe una palabra clave la Variabilidad de la práctica.
José María Vergeles Blanca
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