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miércoles, 29 de octubre de 2008

Cooperación desde la Sanidad


Hoy he estado moderando una mesa redonda donde se han presentado experiencias de profesionales sanitarios del Servicio Extremeño de Salud, de cooperación internacional para el desarrollo.

Se han presentado 4 experiencias, dos de ellas en Perú, una en El Salvador y otra en Uganda. Todas tenían cuestiones comunes, la primera que apuntaron todos, que los profesionales cuando fueron a esos países recibieron más que dieron. Otra de las cuestiones es la necesidad del trabajo en Salud Pública, medidas que tienen que ver más con el saneamiento y con hábitos de vida que con la incorporación de tecnologías sanitarias.

Ha sido un lujo para mi escuchar esas experiencias. Los asistentes eran estudiantes de primer curso de diferentes titulaciones de la Universidad de Extremadura. Esta Universidad desde hace un par de años celebran Diversia, y la Semana Intercultural. Es toda una experiencia en el intercambio y en compartir experiencias, donde se pone de manifiesto la vocación de servicios de nuestros jóvenes y se entiende el concepto universitario también desde el compromiso social para con ciudadanos de otros países no tan desarrollados como el nuestro.

Viniendo a casa, en el coche, donde da tiempo de pensar en ese rato de soledad, he pensado en que nuestro principal capital como ciudadanos es nuestro conocimiento e información. Esto nos permite decidir de forma más autónoma en todos los ámbitos de nuestra vida. Pero además, nos sentimos en el deber de compartir esos conocimientos. Efectivamente necesitamos poner al servicio de los demás nuestros conocimientos, nuestras actitudes y nuestras habilidades.

Pero esta transferencia de conocimientos no debe ser forzada, ni impuesta. Debemos tener en cuenta las creencias, los valores, y tantas otras cosas que hacen que esos conocimientos que ponemos a disposición de los demás, éstos tienen la capacidad de usarlos y el modo en el que los usan a través de la interpretación y la aceptación que hacen de ellos.

Es un lujo poner nuestros conocimientos a disposición de los demás. Esa es la verdadera cooperación.

José María Vergeles Blanca

Médico de Familia

domingo, 7 de septiembre de 2008

Muerte digna

No sólo es necesaria la muerte digna, es necesario vivir la enfermedad de la forma más digna que se pueda. Dentro de esa dignidad se entremezclan una serie de condiciones que hacen sin duda que sea necesario involucrar a toda la sociedad y las diferentes sensibilidades.
Creo que somos todos los que queremos una vivencias de las enfermedades digna y, por supuesto, una muerte digna. En esto se mezclan mis conocimientos, mi información, mi cultura, mi sistema de creencias, mi sensibilidad, mi entorno, los mios, el control de mis síntomas, la deformidad que me provoque la enfermedad, la situación de dependencia que me genere, el poder decircir basado en todo lo anterior y el trato de mis médicos, enfermeras, cuidadores profesionales o informales.
Con toda esta constelación de determinantes para que viva la enfermedad y la muerte con dignidad no es fácil que se haga una conjunción adecudada de todos ellos para que mi vivencia como persona sea esa dignidad.
Para los profesionales que nos atienden es importante explorar nuestra sensibilidad, nuestro sistema de creencias, nuestros valores culturales, la situación de nuestra familia y la aceptación a los tratamientos.
Pero también la información cómo y cuánta dar, cual es el progreso de la proporción de información, cómo involucrarme en la toma de decisiones, ser autónomo en mis decisiones, permitirme elegir dentro de lo legal qué quiero o puedo hacer por mi enfermedad, ante varias alternativas cúal voy a elegir.
Cúal es el valor para mi de un día más de vida, que supone eso para mi y para mi familia, cómo se puede tener eso en cuenta para la aplicación de nuevos medicamentos, o medicamentos de uso compasivo...
Con todas estas circunstancias, las normas sirven para asegurar derechos, todo lo que podamos hacer a través de ellas hagamosló, pero lo verdaderamente importante es la implicación de profesionales y de la sociedad y eso es formación, información y cultura.

José María Vergeles Blanca
Médico de Familia

viernes, 29 de agosto de 2008

Variabilidad en tiempos difíciles

De unos meses a esta parte se ha instalado en nuestro mundo algo que nos hace sospechar lo difícil de esta economía globalizada. Es cierto, que en una parte se han producido incremento en el precio del petróleo asociado con una desaceleración en el negocio inmobiliario. Esto claramente se ha hecho eco en la sociedad y se ha producido una situación clara de impresión de estar en tiempos difíciles. Como el dinero ciertamente es "cobarde" hemos instalado en nuestra psique esa precaución, bajando el consumo y de esta forma contribuyendo de forma decidida a la desaceleración económica. En fin esto nos situa en una situación nueva que requiere de ejercicios de austeridad claros y de abundar en la eficiencia de nuestras acciones profesionales como contribución a una mejora de esta situación de dificultad económica.
En el campo de la Sanidad es claro los esfuerzos, más si cabe en la sanidad pública. Se hace más necesario invertir esfuerzos en la mejora de la eficiencia y de la calidad de las acciones del Sistema Sanitario Público. Consolidar y mejorar, frente a crecer. El lema de "no hacer más, sino hacerlo mejor".
Pero para llevar a esto a la práctica se necesitan esfuerzos por todas partes, las políticas verticales tienen poco éxito, es cierto, pero marcar el rumbo y las estrategias si es necesario. Es necesario un convencimiento de políticos y directivos, convencimiento de esforzarse en consolidar servicios y mejorarlos, frente a la oferta de más y más. Un convencimiento claro, lejos de repetir la frase, creer en la política que marca la frase de "no hacer más, sino hacerlo mejor".
Este convencimiento debe traducirse en la forma de actuar de políticos y directivos, para marcar tendencias y ejemplificar a los profesionales y a los ciudadanos. Esa es la estrategia más sensata y honrada para con nuestra sociedad. Ofertar calidad frente a más cantidad.
Dentro de la calidad y la eficiencia hay un concepto clave que es la Variabilidad en la práctica clínica que influye de forma decisiva en la seguridad para los pacientes, la eficiencia y el coste de las actuaciones sanitarias, la utilización racional y razonada de los recursos sanitarios y la evidencia científica en la toma de decisiones. El estudio de la variabilidad de la práctica clínica o de la práctica médica permite conocer hasta que grado de falsedad tiene el dicho de "cada maestrillo tiene su librillo". La investigación en este terreno debe ser una prioridad para los Gobiernos, conocer los determinantes de la variabilidad permite invertir en ganar en calidad de lo que hacemos, permite gestionar de forma eficiente para invertir en otras acciones y lo más importante en la seguridad de lo que hacemos en sanidad para pacientes y profesionales.
Sin embargo es más fácil seguir invirtiendo en nuevas cosas, en ofertar nuevos servicios, es más vistoso poner en marcha más y más tecnología, es más fácil deslumbrar con lo nuevo.
Pero frente a esa facilidad se encuentra la responsabilidad social, la ética en las decisiones y eso es lo que nos debe mover a los políticos en esta fase, la consolidación y la mejora progresiva de nuestro Sistema Sanitario Público. Es posible que no sea una exigencia explícita de nuestros ciudadanos, pero es una necesidad de progreso y social. Y en esta mejora existe una palabra clave la Variabilidad de la práctica.

José María Vergeles Blanca
Médico de Familia