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martes, 15 de septiembre de 2009

La importancia del autocuidado en salud


Ahora que tenemos el otoño e invierno cerca y andamos preocupados por el impacto sobre la salud sobretodo, pero también el que puede tener la gripe en el sistema sanitario, estamos en un buen momento para trabajar en el fomento del autocuidado.

Es curioso como por un lado avanzan los derechos de tercera generación en la salud, donde destaca el de la autonomía del paciente y al mismo tiempo nuestra sociedad evoluciona hacia una sociedad que se cuida y autocuida menos que nuestros antepasados. La información tampoco parece haber influido para que seamos más responsables de nuestro proceso de salud y enfermedad.

Sin embargo, el origen de este despreocuparse por autocuidarnos en salud, no está en exclusiva en la sociedad. Es cierto que la sociedad tiene un caldo de cultivo muy adecuado para que esto ocurriera. Un caldo de cultivo formado por mayor velocidad al hacer las cosas, convertir en bien de consumo casi todo lo que tocamos, la sanidad y la salud no son una excepción, ahora "consumimos" sanidad como consumimos otras cosas. Cambio en el rol de cuidador y cuidadora entre otros elementos han influido para predisponer a una sociedad a delegar la responsabilidad de su salud y su enfermedad en el servicio sanitario. De forma similar a como hemos delegado la educación de nuestros menores en el sistema educativo.

Pero como decía, el origen no está sólo en la sociedad y sus circunstancias. También los políticos, los médicos y todas nuestras organizaciones profesionales y científicas nos hemos empeñado en ello, seguramente no de forma consciente, pero insistiendo hasta la saciedad. Así hemos celebrado más de un día sobre tal o cual enfermedad, donde el llamamiento es que ante el más mínimo síntoma acuda de forma rápida a consultar con su médico o lo que sería peor con un determinado especialista concreto, saltándose el criterio del médico de familia corresponsable de la salud del paciente.

Lo cierto es que esto ha sido relativamente sencillo, es decir, arrebatarle a la sociedad el control sobre su proceso de salud y enfermedad ha sido fácil. Sin embargo, el camino inverso va a ser muy complicado. De hecho piensen, como nuestras madres sabían las medidas físicas contra la fiebre, ahora ante el más mínimo incremento de una décimas en el termómetro se acude al centro sanitario en cuestión, donde más de una vez, por el corto tiempo de evolución del cuadro no ha dado tiempo que no de la cara ni la infección y no se puede poner ni siquiera el tratamiento.

Esto tiene unas consecuencias muy importante, ya que cualquier actividad en sanidad no está exenta de riesgo, por lo tanto disminuye la seguridad de los pacientes y eso es grave.

Pero además esto tiene una repercusión muy importante en un sistema sanitario con la vocación de universal y gratuito, donde el deterioro del sistema sanitario viene provocado por la utilización poco adecuada de los servicios sanitarios.

Debemos comenzar a trabajar en el fomento del autocuidado, en ser responsables de nuestra salud y de nuestro proceso de enfermedad. Los profesionales y los políticos tenemos que ir a una en este tema.

José María Vergeles Blanca

Médico de Familia

domingo, 9 de noviembre de 2008

Promoción de la Autonomía Personal


Ayer en la tarde llegué de Murcia, han sido días muy interesantes en los debates, pero sobretodo en los temas. Desde un tiempo a esta parte hay un aspecto que parece obsesionar al sector sanitario y es la atención a las personas en situación de Dependencia.

Y este tema me pone los pelos de puntas cuando escucho a determinados sanitarios hablar de ello. Creo que es muy imporatante que "NO SANITARICEMOS" el debate importante e interesante que está generando en este país que es España la aplicación de la denominada "Ley de la Dependencia". "Sanitarizar" la citada Ley sería por un lado banalizarla y por otro lado, convertir un derecho social en una respuesta exclusivamente sanitaria.

El abordaje serio sobre la Ley en el entorno sanitario, desde mi punto de vista debería girar alrededor de dos aspectos, el primero de ellos, ¿cómo puedo aportar a esta Ley mi función como sanitario?, el segundo de los aspectos sería ¿cómo tengo que coordinarme y trabajar en equipo de múltiples profesionales para dar respuestas integrales?

Pero lejos de establecer este debate constructivo, hay sanitarios que abordan temas como el impacto de la Ley sobre el sector sanitario, el papel de los sanitarios en la valoración de las personas, el trabajo que va a suponer y, lo más peligroso, el papel "fundamental" que tiene el sistema sanitario en este tema.

La denominada "Ley de la Dependencia" es sin lugar a dudas una apuesta decidida por convertir en derecho de la persona la promoción de su autonomía y la atención, si esta persona llega a una situación de dependencia. ¡Nada más y nada menos!

Es algo de muchísimo calado político, pero de mayor calado social. Para aplicar este derecho, la Ley describe una serie de servicios, sobre los que se orientan toda una serie de prestaciones. Dónde priman otra clase de servicios frente a las prestaciones económicas. Y claro esto tiene mucha complejidad, mucha complejidad en su aplicación.

Sin embargo, parece como si en el título que se ha estandarizado "Ley de la Dependencia" quisiéramos olvidar la parte más importante. La PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA, efectivamente se convierte en derecho, lo que es razonable que se convierta, hacer que las personas vivan cuántos más años mejor libres de una o varias situaciones que les haga perder su capacidad para desarrollar las actividades básicas de la vida diaria. Eso es lo importante, es un concepto global, integral y maravilloso.

Quedemos claro que la PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA, es más que la prevención y promoción de la salud, que la primera engloba necesariamente a lo segundo. Y los sanitarios debemos trabajar en la promoción y prevención de la salud para que ninguna enfermedad lleve a una situación de dependencia a las personas. Y ese es nuestro papel. La formación de las enfermeras es más holística que la de los médicos, así su valoración a través de los patrones funcionales de Gordon, sitúan a la enfermería en un lugar privilegiado y de mayor compromiso con esta promoción de la autonomía, ya que fomentan en todo momento el autocuidado.

Otro de los esfuerzos que tenemos que hacer los sanitarios es "DESAPRENDER" determinadas cosas que nos permita llenarnos de humildad y vocación de servicio, aprender a trabajar en equipo, sin pensar que como sanitarios somos el elemento clave, somos uno más en ese equipo.

No "sanitaricemos" la Ley de la Dependencia, le haríamos flaco favor al derecho de la persona que esta Ley regula.

José María Vergeles Blanca

Médico de Familia

domingo, 25 de febrero de 2007

Fomentemos el autocuidado

Hace no muchos años, los ciudadanos teníamos una estructura que nos permitía poder desarrollar los autocuidados. Es decir, cuidarnos a nosotros mismos y a los nuestros. La Salud y la Enfermedad era más nuestra que ahora, en estos últimos tiempos.
Cuando reflexionamos sobre las causas que nos han podido llevar a esta situación, son claras variables que influyen el cambio en la estructura familiar, la merecida tendencia a la igualdad de las mujeres, la influencia clara del consumo en nuestra sociedad, somos pasto de la cultura del "telep..." donde todo tiene que ser en el momento y además si puede ser en casa mejor.
Acudimos en demasiadas ocasiones a los profesionales de la salud para buscar remedios a nuestros problemas. Pero hay veces que además lo hacemos tan rápido que lo que ha provocado una fiebre no ha dado la cara. Y eso hace que visitemos en varias ocasiones al profesional de la salud hasta que el foco de la infección da la cara.
Pero este es nuestro comportamiento cuando perdemos la salud, lo preocupante es que cuando estamos en un estado saludable, a las medidas de la prevención y promoción de la salud les hacemos poco o ningún caso.
Los profesionales de la salud son una parte más de los que intervienen en que tengamos buenos niveles de salud, pero es la sociedad y todos sus ámbitos donde debemos incidir para que la sociedad en su conjunto tenga buena salud colectiva y mejor salud individual. La implicación de todos y cada uno de nosotros en fomentar un modelo salubrista, perdido por diferentes factores es necesario.