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martes, 6 de enero de 2009

Evaluar la tecnología sanitaria, uno de los retos importantes en la sanidad


Si algo puede comprometer la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud en España tal y como lo conocemos y disfrutamos hoy día es la incorporación vertiginosa de la tecnología sanitaria, algunos autores incluyen a los fármacos en estas tecnologías sanitarias.

Hace algunos años el Informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (sespas) daba una de las claves cuando incluía dentro de las situaciones que pueden disminuir la calidad de los sistemas sanitarios a medida que el sistema sanitario evoluciona. Esta clave es la incorporación de la tecnología sanitaria de forma exponencial y sin estar sujeta, esa incorporación, a una evaluación rigurosa.

Con este objetivo aparecieron las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias. De hecho, la incorporación de cualquier avance en la tecnología sanitaria al sistema sanitario debería ir precedido de un análisis minucioso de estas agencias. Estos análisis tendrían que hablar de la forma de aplicación, las indicaciones, los usos, los efectos positivos y negativos.

Pero es importante que en nuestro país las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias sirvan al Sistema Nacional de Salud, que las evaluaciones las realicen en formas de red, donde la Agencia Española de Evaluación Sanitaria sea la coordinadora de esta red. Y que para aumentar el conocimiento a la hora de estas evaluaciones se cuente con profesionales de las diferentes Comunidades Autónomas, tengan o no agencias de evaluación pero que están dispuestos a aportar su contribución a la evaluación.

La Investigación de Resultados en Salud debe ser una tendencia clara en el futuro que incida de forma clara en la evaluación de tecnologías sanitarias y en la aplicación de las tecnologías sanitarias.

Esto puede ser elemental, pero es uno de los elementos más claro en el pacto de la sanidad dentro de las políticas de calidad e innovación.

José María Vergeles Blanca

Médico de Familia

lunes, 8 de diciembre de 2008

Disminuyamos la brecha digital


Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) deben hacernos la vida más fácil de lo que es. Son eso, una herramienta al servicio de los ciudadanos que nos permiten acceder a información y a canales de comunicación que nos ofrecen servicios allá donde estemos. Este objetivo se ve mermado con la conocida brecha digital. Es decir, una parte de la sociedad a día de hoy no accede a las TIC y eso puede agudizar las diferencias entre grupos sociales.

El acceso a las TIC debería estar garantizado, se deberían seguir haciendo todos los esfuerzos para poder incorporar a lo cotidiano las TIC. La sociedad cada vez tiene más canales que les permite comunicarse, la telefonía móvil, la televisión digital terrestre y tantas otras deberían ser utilizadas de forma correcta como canal de información y comunicación.

Sin embargo, a día de hoy existen elementos que hacen que una parte de la sociedad quede al margen de estas tecnologías. La resistencia al cambio, cuestiones económicas, educacionales y culturales, la falta de cobertura de redes que permitan este acceso, la falta de inversiones de los gobiernos de diferentes países son entre otras las causas de esta brecha tecnológica.

Pero una de ellas podría ser la presencia de discapacidad visual, auditiva o de cualquier otro tipo. Para disminuir estos problemas es necesario que las tecnologías soporten la adaptación a herramientas que salven las barreras de acceso a la información y a la comunicación a través de las TIC debido a las discapacidades que puedan sufrir las personas. Es más, serían las TIC las que deberían tener como objetivo ser un vehículo adecuado para favorecer la eliminación de las barreras. Internet debería permitir la mayor socilización de personas que tienen discapacidades .

En ese sentido la Organización de Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud han elaborado un documento resultado de la Convención sobre los requisitos de accesibilidad que deberían tener por ejemplo las páginas web entre otras. El documento merece la pena y lo pongo a disposición de todos los visitantes de este blog.

Hagamos el mundo más accesible ¿no?

José María Vergeles Blanca

Médico de Familia

martes, 28 de octubre de 2008

Terapias avanzadas: corazón artificial



Si ayer reflexionamos sobre las terapias avanzadas y hablábamos de la bioingeniería y de la nanotecnología aplicada a las Ciencias de la Salud, hoy vamos a conocer un avance que verá la luz a medio plazo y que vendrá a convertirse en una solución en determinados pacientes.


Por diferentes enfermedades, de las cuales las más frecuentes son las enfermedades cardiovasculares como los Infartos Agudos de Miocardios masivos, el corazón deja de cumplir con su función de proporcionar sangre al organismo. Esta pérdida de función es lo que se conoce como Insuficiencia Cardiaca. Si bien muchas situaciones de insuficiencia cardiaca se puede aliviar con la utilización de medicamentos entre otras medidas, en las situaciones más graves la insuficiencia cardiaca no puede solucionarse salvo con un transplante de corazón.


La frecuencia de las enfermedades cardiovasculares junto con un aumento de la supervivencia de la población lleva asociado a un incremento de las indicaciones del transplante de corazón. Para que se produzca ese transplante con criterios de calidad es necesario que haya donantes.


Sin embargo, las medidas de seguridad vial han permitido un llamativo descenso de las cifras de accidentes de tráfico con víctimas mortales, con lo cual han disminuido las donaciones sobretodo en población más joven.


Esto conlleva a que en materia de transplante se esté avanzando en donantes vivos, pero eso como es obvio no sirve para la donación del corazón. Por lo que deben invertirse esfuerzos en desarrollar modelos de corazón artificiales fabricados con diferentes materiales que permitan una duración tras la implantación de años, con el menos rechazo posible. El corazón bombea sangre que tiene la característica de coagularse, la sangre se coagula más en contacto con determinados materiales. Por tanto, el material del que se fabrique el corazón artificial debe permitir que la sangre no se coagule.


Por último, los avances en corazones artificiales, no han permitido desarrollar corazones artificiales que se adapten a las necesidades del organismo. Así el corazón ante esfuerzos físicos y emocionales deben bombear más sangre y a más ritmo para llegar a cubrir todas las necesidades de sangre de los diferentes músculos y órganos del cuerpo.


Pues bien se ha diseñado un corazón artificial fabricado con materiales orgánicos, eso permite que la sangre no se coagule, con un sistema de sensores de necesidades de sangre que permite al corazón artificial adaptarse a lo que necesite el organismo y que dure al menos 5 años.


Son buenas noticias. Pero el corazón de momento está investigado en modelos animales, falta la experimentación en humanos. Pero ya sin duda supone un gran avance y esperanza para estos pacientes.


José María Vergeles Blanca


Médico de Familia

jueves, 23 de octubre de 2008

Simulación en la formación en Ciencias de la Salud


La incorporación de las nuevas tecnologías al campo de la salud es interminable. Pero si de verdad estas nuevas tecnologías tienen impacto sobre la salud es en un momento clave de los profesionales de las Ciencias de la Salud. La formación tiene un aliado muy importante en las nuevas tecnologías debido a que su incorporación permite desarrollar una serie de habilidades que no se consiguen en las clases teóricas. Y los estudiantes pasan de las clases teóricas a las prácticas sobre los pacientes.

La simulación a través de la utilización de las nuevas tecnologías permite desarrollar un razonamiento clínico, desarrollar habilidades y mostrar como se hace antes de pasar a las prácticas con los pacientes.

La simulación es una de las incorporaciones, quizás la metodología formativa más importante de las nuevas tecnologías y así hay ordenadores que simulan cuadros clínicos, enfermedades. Hay maniquies que simulan paradas cardiacas y paradas respiratorias que hay que reanimar, entre otras.

Pero el desarrollo de la web 2.0 es un aliado tremendamente importante en la información, la formación y el desarrollo del razonamiento clínico a través del intercambio de experiencias. La metodología e-learning ha supuesto un acceso impresionante a la formación.

Las bibliotecas en formato virtual han supuesto un avance tremendamente importante para acceder a la literatura científica.

Bienvenida sean las nuevas tecnologías a la formación en las ciencias de la salud.

José María Vergeles Blanca

Médico de Familia

martes, 23 de septiembre de 2008

La Comunicación en la Salud, la mejor tecnología


Escuchamos con frecuencia la necesidad de incorporar tecnologías al sistema sanitario, y es cierto que se necesitan. Pero hoy quiero reflexionar sobre la mejor de las tecnologías que los profesionales de las ciencias de la salud tienen para poner a disposición de los pacientes y de los ciudadanos, en general, que acuden a los centros sanitarios a recibir atención sanitaria.
La mejor de las tecnologías es la comunicación que se establece entre el médico y el paciente, la enfermera y el paciente. De esta comunicación se deriva un mundo de decisiones tras la exploración del paciente, se toman decisiones diagnósticas, de realizar pruebas complementarias (radiología, analítica,...), terapéuticas y pronósticas.
La comunicación, algo que todos manejamos a diario con el entrenamiento adecuado, la formación suficiente es sin lugar a dudas la mejor de las herramientas que un profesional tiene para realizar su trabajo del día a día.
A través de la comunicación el paciente tiene percepciones de la profesionalidad, da lugar al confort en la atención, da seguridad para ambos, permite tener percepciones de calidad muy importantes.
La comunicación es clave, sin embargo se vende muy poco. La entrevista clínica "viste" menos que una ecografía aunque es muy coste-eficiente. La comunicación nos introduce en el contexto del paciente, nos revela sus sitemas de valores y creencias. Nos indica sus miedos, sus incertidumbres, su necesidad de información.
La comunicación tiene también efectos adversos, pero siempre viene provocada por un uso poco adecuado de la misma, algunas veces se transforman en reclamaciones, otras veces genera disconfort en el paciente, malestar.
Por ello, por todo ello, es necesario que insistamos en darle el valor que tiene la comunicación en la salud. Creo que es mucho y esa reflexión quería compartirla con vosotros.
José María Vergeles Blanca
Médico de Familia

sábado, 18 de agosto de 2007

¿Me pasa por rayos?

Recuerdan ustedes cuando en esta Extremadura eminentemente rural nuestra Sanidad dependía de un Sistema de Seguridad Social, y de forma paralela de las “igualas” con los médicos de cabecera por lo largo y ancho de nuestra geografía. Ese sistema basado en la Seguridad Social, del cual hoy solo quedan reminiscencias del pasado, se basaba en el nivel de renta de cada ciudadano, así como en la capacidad de endeudarse de las familias que lo hacían exclusivamente si la enfermedad lo requería.
Afortunadamente se promulgó la Ley General de Sanidad y lo que era un Sistema de Seguridad Social pasó a ser un magnífico Sistema Nacional de Salud, donde contribuimos con el sistema en función de nuestro nivel de renta, y lo utilizamos en función de las necesidades de salud que tenemos. Un profundo y tremendo cambio que ha hecho que progresemos de forma importante en coberturas sanitarias y en una distribución de riquezas a través de políticas sanitarias y sociales. Tanto que hoy no es cuestionable esta orientación.
Sin embargo, hemos de tener en cuenta qué lo que más ha contribuido con la salud, que no sanidad, de la que disfrutamos hoy los ciudadanos de nuestro país, se debe más a lo que se denomina Medicina Preventiva, que al incremento en las inversiones en Tecnología Sanitaria. Y esto quiero que sea el objeto de la reflexión con todos ustedes. Así, tenemos hoy un nivel de salud bueno y nuestra esperanza de vida es mayor por haber mejorado las condiciones higiénicas y sanitarias de los alimentos que comemos, del agua que bebemos o del entorno donde nos desarrollamos. La sanidad es a lo que accedemos los ciudadanos en busca de unos servicios -que los tenemos como derecho-, bien para mantener el nivel de salud (por ejemplo las vacunas), o para ser atendidos por un determinado problema de salud. Esa es la diferencia entre Sanidad y Salud.
Sin embargo, no era raro que cuando los pacientes íbamos al médico con el que teníamos la iguala lo calificásemos como avanzado si el galeno en su consulta había invertido en comprar un aparato de rayos X, con el que “nos pasaba por rayos”, la tranquilidad de los pacientes aumentaba y ya estaban dejando en manos de la tecnología una parte de esa atención sanitaria. Luego los políticos, los presidentes de sociedades científicas, los propios médicos, las empresas privadas, las asociaciones de afectados, los medios de comunicación de masas, nos hemos ido encargando de ensalzar las ventajas y bondades de la tecnología sanitaria. Para un político, y conste que en este momento me dedico a ello, es más fácil vender que hemos comprado un aparato médico de última generación, que la inversión en una mejora en la organización de un servicio concreto, es más fácil que un medio de comunicación recoja una rueda de prensa sobre la construcción de un edificio que albergará un aparato médico de última generación frente a una en la que se hable de lo bien que se ha organizado tal o cual centro de salud para prestar atención a los ciudadanos de su ámbito de influencia. Es decir, que esto ha dependido un poco de todos. Y así hemos llegado a la triste situación del día de hoy, donde asistimos los ciudadanos deslumbrados a centros dotados de las mejores tecnologías sin tener toda la información sobre las mejores indicaciones, la seguridad de las pruebas, la sensibilidad y la especificidad de las mismas para detectar los diferentes problemas de salud. Así hoy no es raro que nos encontremos a ciudadanos y ciudadanas que acuden a un Servicio de Urgencias de uno de nuestros Hospitales no para describir sus síntomas, sino “para que le hagan un TAC o una resonancia”, o acudamos a nuestro médico de familia a pedir una determinada prueba analítica por ejemplo.
Y mientras esto ocurre siguen apareciendo estudios serios en los que advierten que los problemas de salud más importantes de los próximos años seguirán siendo las enfermedades infecciosas u otros donde claramente vienen a poner en evidencia que la inversión por parte de los servicios sanitarios en más tecnología a partir de un nivel no mejora la calidad de la atención prestada. Y así lo pone de manifiesto el Informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria. Y donde viene a remarcar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que apuestan porque la mejor de las “tecnologías” es el servicio que prestan los profesionales sanitarios e incluso los agentes de salud en educación para la salud. Donde se necesita de un nuevo modelo de la salud pública, donde la prevención y la promoción de la salud sean los campos donde se invierta.
La mejor de las “tecnologías” es contarle a nuestro médico los síntomas que tenemos, es dejar que el médico nos pregunte sobre el origen de nuestros síntomas, sobre la causa a lo que los atribuimos, sobre la duración, sobre como se presentan los síntomas... Esa es junto con la exploración física buscando los signos que los orienten, la mejor atención que nos pueden dar, la atención más integral. Solamente tras esa aplicación minuciosa del juicio clínico es cuando tienen justificación la realización de algunas pruebas que complementen el juicio del profesional, pero además en condiciones de seguridad. Esa es la calidad de la atención sanitaria.
Debe existir un papel absolutamente reforzado de la Atención Primaria de Salud como ese nivel de atención especializado en distinguir la salud de la enfermedad, como ese nivel de atención especializado que es capaz de resolver un alto porcentaje de los problemas de salud que tenemos la población, pero además es capaz de la mano de otros especialistas de hacer verdaderamente ganar resolución a todo el Sistema Sanitario.
Tras potenciar el nivel de la Atención Primaria de Salud, sigue siendo necesario un desarrollo de toda la atención que se presta en los Centros de Especialidades y en los Hospitales para aquellos pacientes que tienen un problema de salud y que necesitan de una atención específica concreta, de unos conocimientos y de unas habilidades más específicos para restaurar el nivel de salud perdido.
Desde la política sanitaria tenemos mucho terreno que andar para poder hacer verdaderamente resolutivo al sistema sanitario. Y era necesaria una inversión como la que se ha hecho en los últimos años para que Extremadura estuviera en el nivel sanitario que necesita su población.
Pero para hacer posible todo esto es necesario que toda la ciudadanía llegue también a través del conocimiento, a saber que el Sistema Sanitario tiene unas potencialidades en cuanto a utilización de tecnología y que no caigamos en el error de dejar deslumbrarnos por las tecnologías, abandonando la enorme “tecnología” que supone la relación terapéutica entre profesional y paciente. Será la vuelta a lo básico, pero este camino, hoy más que nunca es necesario para ganar en calidad y en seguridad.


José María Vergeles Blanca
médico de familia