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domingo, 19 de septiembre de 2010

La universalidad de la atención sanitaria, la necesaria reflexión


No crea el lector que con el título de la entrada estoy cuestionando la universalidad de la atención sanitaria. Nada más lejos de mi intención, de mi ideología política y de mis reflexiones. Por defender la universalidad de la atención sanitaria es por lo que reclamo la necesaria reflexión en estos momentos en los que cada vez es más necesario llegar a un pacto de estado sobre la sanidad en España.

El primero de los motivos que lleva a la reflexión es la necesidad sobrevenida, en parte por la conciencia despertada por la crisis económica mundial, sobre el necesario esfuerzo por conservar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud español. La segunda de las razones es que no faltan voces que llaman a la puesta en marcha de un copago sin que en la reflexión quede claro con qué objetivo y que fin persigue ese copago, como si el copago fuera la solución mágica para el futuro. La tercera de las razones obedece a una cuestión que viene de largo, si es que se puede hablar de largo cuando nos referimos al año 1986, año de publicación de la Ley General de Sanidad que tanto aportó a este país. Su publicación planteó un cambio en el modelo del Sistema Nacional de Salud que no ha sido acompañado con la fórmula de aseguramiento en nuestro país que sigue siendo la Seguridad Social y que plantea una serie de dificultades en la financiación del sistema como tal. Por último, las reivindicaciones de determinados colectivos como los profesionales liberales (abogados,...) que antes estaban con una asistencia sanitaria "privada" reclaman estar dentro de la cobertura del Sistema Nacional de Salud, el reconocimiento de este derecho vinculado a los impuestos hace que sea la puerta de entrada para el resto de los ciudadanos independientemente de su situación en la Seguridad Social.

Sin duda son motivos de peso que deben ser analizados con detalle, la universalidad conlleva un reconocimiento de derecho a algo tan importante como es la atención sanitaria. Pero además esta reflexión de la universalidad debe permitir reflexionar sobre el modelo de Sistema Nacional de Salud mixto que tenemos, debemos ir a un modelo basado en los impuestos y, por tanto, universal. Las fórmulas vinculadas a las mutualidades deben ser objeto de profunda reflexión en un Sistema Nacional de Salud de vocación universal donde el derecho se obtiene por ser español y no por estar o no afiliado a la Seguridad Social.

La universalidad no es incompatible, ni mucho menos con una reflexión profunda sobre las diferentes prestaciones, su justificación y su aplicación en base a las necesidades de salud de la población. Es aquí donde se deben llegar a acuerdos y pactos en la universalidad de todas y cada una de las prestaciones, su acceso, su financiación y su revisión desde el punto de vista científico y social. Que nadie se escandalice cuando se usa la palabra copago, ya existe el copago en la prestación farmaceútica, yo pago una parte de los medicamentos que me prescribe el médico por ser "activo". Se vuelve necesario reflexionar sobre este aspecto y si de verdad este "copago" que nos acompaña desde hace tiempo es o no de justicia social, en este momento nuestro país no es sociodemográficamente igual que en la década de los 80, si no somos iguales debemos reflexionar sobre todas estas cuestiones.

Otras de las cuestiones importantes a tener en cuenta es el uso de una prestación sanitaria-económica-social que ha sido una gran apuesta por la justicia social como es la incapacidad temporal o como se les conoce vulgarmente las bajas médicas. El sistema sanitario debe ser más activo en este tema, mucho más de lo que lo ha sido y de su utilización adecuada deben revertir fondos en la financiación sanitaria, en la Ley de Financiación autonómica del año 2001 eso se recogía y en la actual no se recoge. Esta prestación triple es muy importante para los trabajadores que por motivo de enfermedad deben hacer reposo y no es justo que vean mermados sus ingresos.

Una cuestión de calado supone la atención a los problemas de salud por parte del Sistema Nacional de Salud de las enfermedades profesionales, sin que la financiación de las Mutuas de Accidentes de Trabajo reviertan los fondos en esta atención. Por muchos esfuerzos de cobro de las instituciones sanitarias, no es posible llegar nunca al 100%, esto merece una gran reflexión y una definición de un modelo de salud laboral con gran componente sanitario.

Estoy seguro que una apuesta por la incorporación de las tecnologías y evaluación de las tecnologías incoporadas al Sistema Sanitario es clave para la sostenibilidad y debe formar parte de esta universalidad. Extremar el uso de la evidencia científica, de la necesidad social y de las necesidades de salud son cuestiones importantes.

La prestación farmacéutica es sin lugar a dudas un capítulo importante de las prestaciones sanitarias en función al volumen económico. Pero la reflexión debe ser un punto de encuentro entre todos los agentes para hacer de esta prestación algo eficiente, que apuesta por la I+D+i y que sabe racionalizar el uso. La apuesta por una clara política de principios activos que conserve la libertad de prescripción del médico consagrada en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, que disminuya el gasto sanitario hasta lo necesario, que apueste por la empresa innovadora y que de respuesta a los ciudadanos y a sus necesidades de salud es el camino a seguir y hay recorrido.

Sin duda en la universalidad debe tenerse en cuenta aspectos elementales de las políticas sociales como la incorporación de la perspectiva de género a la salud, la perspectiva de la salud pública en la disminución de las desigualdades en salud y la verdadera participación de los ciudadanos, incorporando metodologías de lo que es la participación ciudadana, la crisis de los denominados consejos de salud, muestran que lo importante en la participación ciudadana es cómo se hace o se lleva a cabo y eso es sin lugar a dudas la metodología además de las formas o de las estructuras.

Se hace necesario por diferentes razones un gran debate sobre la universalidad que enmarque el futuro del Sistema Nacional de Salud, es una oportunidad única para el pacto por la sanidad cada vez más necesario.


José María Vergeles Blanca

Médico de Familia

martes, 8 de septiembre de 2009

¡Hay vida después de la gripe!


Creo que ya va siendo necesario normalizar la situación, normalizar la información y comenzar a hablar de la gripe en general sin clasificar. Y esto se puede hacer por haber puesto en marcha los mecanismos de control necesarios de forma ejemplar. Se puede normalizar porque la Organización Munidal de la Salud ya conoce más del virus y podemos afirmar su "benignidad", el Ministerio de Sanidad y Política Social y el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud se han coordinado y han desarrollado las medidas preventivas y de actuación ante una pandemia, y hemos tenido y tenemos a unos profesionales comprometidos. En definitiva, ahora toca que estemos vigilantes a través de los sistemas de vigilancias epidemiológica, proporcionemos una información transparente y tranquilizadora y hablemos de gripe, como todos los años. Es tiempo de NORMALIZAR.

Nada mejor para normalizar con el comienzo del curso que repasemos los grandes hitos que tenemos que marcarnos como sistema sanitario. Está pendiente cerrar de forma adecuada el Pacto por la Sanidad, liderado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud a través de los comités institucionales, pero que es ahora cuando deben incorporarse las opiniones, los debates en el seno de las organizaciones científicas y profesionales. El afrontamiento de la pandemia de gripe en nuestro país ha dibujado un escenario muy próximo a lo que debe ser el pacto por la sanidad. Me siento orgulloso del funcionamiento del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, sería bueno analizar la respuesta dada y reflexionar sobre lo ocurrido para tomar los elementos que han permitido llegar a consenso tan importantes.

Ese trabajo del Pacto por la Sanidad puede eclipsar, por su importancia, otros trabajos interesantes, pero queda un desarrollo profundo de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias en materia de formación sanitaria especializada, la troncalidad, la reordenación de las especialidades en ciencias de la salud dentro de la troncalidad y el trabajo por la motivación y el desarrollo de los profesionales es fundamental para hacer más eficiente el sistema sanitario.

La tercera cuestión es el desarrollo de dos elementos fundamentales, la seguridad de pacientes y la responsabilidad social corporativa. En la seguridad de pacientes es necesario unirlo a los conceptos de calidad de la atención, donde los desarrollos de trabajos por la variabilidad de la práctica clínica es elemental. Pero también debe tener una vinculación normativa y funcional con la Salud Pública, un reto normativo para nuestro país construir un nuevo modelo salubrista, más adaptado a nuestra realidad social y a nuestras constumbres actuales.

Dentro de la responsabilidad social corporativa se encuentran los derechos de profesionales, de pacientes, la bioética, la cooperación internacional para el desarrollo, el trabajo por el medio ambiente y por la sostenibilidad en general, el compromiso social, en defintiva de una organización.

Por todo ello, toca normalizar y seguir trabajando. Hemos aprendido mucho del afrontamiento de esta pandemia, aprovechemosló.

José María Vergeles Blanca

Médico de Familia


martes, 17 de febrero de 2009

El necesario Pacto por la Sanidad


En pocos momentos en la historia de la sanidad española ha hecho falta un verdadero esfuerzo en conseguir un Pacto por la Sanidad. Y estamos atravesando uno de ellos, siempre tenemos la sensación de necesitar más cohesión, y es cierto. Pero además es necesario que nunca perdamos este interés por el pacto y por la cohesión, será la mejor forma de cumplir la excelente Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud. Como ciudadano y como médico no quiero renunciar a un Sistema Nacional de Salud como el que tenemos.

Hablaba de momento histórico y es cierto que estamos en uno de ellos, hace ya algunos años que todas las Comunidades Autónomas tienen transferidas las competencias en materia sanitaria, el motor de cohesión y de modernización de una parte del territorio, que fue el insalud. El insalud cohesionó y modernizó a un total de 10 Comunidades Autónomas.

Hoy la realidad es otra y debe haber un esfuerzo permanente en la cohesión del sistema. Para conseguir esa cohesión necesitamos creernos, respetar y considerar al más alto nivel los órganos que suponen los elementos esenciales de esa cohesión, tales como el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, la Comisión de Recursos Humanos entre otras. Respeto y consideración debe estar en la base de toda decisión, relegando la rentabilidad política con minúsculas y haciendo política con mayúsculas.

Pero además, sobre esta base, debemos construir un contexto de Pacto por la Sanidad orientado a los ciudadanos que se benefician de un sistema sanitario como el español. El pacto debe velar por el derecho de los ciudadanos a la protección de la salud por ser españoles, lejos de los derechos por Comunidades Autónomas, y eso implica favorecer la movilidad que condiciona la creación de una cartera de servicios que permitan hacer efectivo el derecho pensando en el Sistema Nacional de Salud, no carteras de servicios por servicios regionales de salud, donde los centros y servicios de referencia juegan un papel crucial. Pero además conlleva a diseñar unos sistemas de información sanitaria basados en la interoperabilidad, donde el elemento identificador como es la Tarjeta Sanitaria sea el elemento clave de interoperabilidad y acceso al derecho en un sistema de cobertura universal.

Movilidad para los profesionales y posibilidades de desarrollo profesional, que los servicios regionales de salud se desarrollen dejando siempre que el resto se desarrollen también, la competencia desleal por atraer profesionales es una estrategia que fracasa en el corto plazo. Hay que reconocer hechos claros como es la dispersión o el hecho de la insularidad, considerarlo y tenerlo en cuenta a la hora de ese pacto.

La sostenibilidad del sistema basada en la aplicación de la gestión basada en la evidencia en la incorporación de la tecnología sanitaria, la espiral de incorporar tecnología sin estudios de investigación basados en resultados en salud es una inversión que puede comprometer la sostenibilidad del sistema.

La búsqueda de la mejora continua de la calidad a través de herramientas de disminución de la variabilidad de la práctica clínica, la búsqueda de la seguridad de los pacientes como subsistema de calidad y las estrategias de mejora continua de calidad basada en políticas de certificación y acreditación son elementos fundamentales.

Pero a la calidad también se llega en el fomento del desarrollo de nuestros profesionales y las herramientas de desarrollo profesional, también en el reconocimiento y los modelos de carrera necesitan de una revisión en profundidad para dinamizarlos.

Pero es necesario absolutamente trabajar por un nuevo modelo salubrista basado en la sociedad actual, donde la salud pública cada vez se acerca más y más a los modelos de calidad. Nuevos modelos de prevención y promoción de la salud son elementos esenciales.

Por último, apostar por la Sanidad 2.0, donde la pobremente desarrollada participación ciudadana debe desarrollarse completamente, y la utilización de todos los canales posibles y una metodología realista son las dos cuestiones clave en la apuesta por la participación ciudadana en la sanidad.

Ha habido críticas que no han pasado de criticar la metodología propuesta por el Ministerio de Sanidad, pero nadie cuestiona la necesidad del Pacto por la Sanidad y por supuesto debemos respetar una metodología seria que ha desarrollado el Ministerio, el respeto debería traducirse en un "arrimar el hombro" está en juego nuestro Sistema Nacional de Salud.

José María Vergeles Blanca

Médico de Familia